Económica
1 – 1,5 cm
Decoración, interiores y escaparates.
3,00 €/m²
No para pisar descalzo
Césped Artificial
Putting green artificial de fibra corta, para que la bola ruede de verdad, en casa o en el club.
Cada brizna está dibujada a su tamaño verdadero. La pregunta que decide es una sola: ¿alguien va a pisarlo descalzo?
1 – 1,5 cm
Decoración, interiores y escaparates.
3,00 €/m²
No para pisar descalzo
2 – 2,5 cm
Jardín, terraza y zonas de paso.
5,00 €/m²
Se puede pisar descalzo
3,5 – 4 cm
Jardín de alta gama y piscinas.
6,50 €/m²
Se puede pisar descalzo
Precios sin IVA · pedido mínimo 1.000 m² · transporte y aduana incluidos · cortamos a tu medida
2 productos


El putt es el golpe que más se repite en una vuelta y el que menos se practica, precisamente porque exige desplazarse hasta el campo. Un putting green artificial en el jardín, en la terraza o en una sala del club cambia esa ecuación: quince minutos al día de práctica de rodadura valen más que una sesión larga cada quince días. Además, esa es la razón por la que cada vez más jugadores instalan uno en casa.
La instalación no tiene misterio técnico, pero sí una decisión que lo condiciona todo: la altura de la fibra. Y aquí el criterio va justo al revés que en el resto de la tienda.
En un jardín se busca fibra alta porque se pisa descalzo y se quiere confort. Además, en un putting green se busca lo contrario: la bola tiene que rodar. Además, una fibra alta y mullida la frena, la desvía y hace impredecible la línea. Cuanto más corta y densa es la superficie, más limpia y previsible resulta la rodadura, que es exactamente lo que se busca al practicar.
Por eso, de nuestras tres gamas, la indicada para un putting green es la gama Económica: es la de fibra más corta del catálogo, de 1 a 1,5 cm (10 a 15 mm), a 3,00 €/m² sin IVA. Su tacto es duro, tipo alfombra, y no lleva amortiguación —características que en un jardín serían un inconveniente y que aquí juegan a favor. Porque es justo lo que permite que la bola ruede.
Las gamas Estándar y Premium, de 20–25 mm y 35–40 mm, son excelentes para pisar descalzo pero no funcionan como superficie de putt: la bola se hunde entre la fibra y pierde toda continuidad. Su sitio está en el jardín y la terraza que rodea al green, no en el green.
La instalación doméstica es la más habitual. Un green de práctica no necesita una superficie enorme: con unos pocos metros de recorrido y dos o tres posiciones de hoyo se cubre la práctica real de putt corto y medio, que es donde se ganan los golpes. La ubicación ideal es una zona lo más plana posible; si el terreno tiene pendiente, se puede aprovechar deliberadamente para practicar caídas. Pero conviene que sea una decisión y no un accidente.
Una superficie de putt se adapta bien a terrazas urbanas porque no necesita profundidad de sustrato ni riego. Las condiciones de peso y drenaje son las mismas que en cualquier instalación en altura, que detallamos en ático, azotea y balcón.
La fibra corta y el tacto tipo alfombra del putting green artificial Económica la hacen igualmente válida para interiores: salas de club, oficinas, showrooms, zonas de espera de campos de golf o espacios de ocio dentro de un hotel.
Los clubes de golf, los hoteles con oferta deportiva y los campings de gama alta instalan greens de práctica como servicio añadido. En estos casos el pedido mínimo de 1.000 m² se alcanza combinando el green con el resto de superficies del recinto: zonas de acceso, terrazas, perímetros y áreas ajardinadas. Los precios incluyen transporte y despacho de aduana, y servimos en rollo con corte a medida.
Todo el putting green artificial necesario está en accesorios de instalación: cinta de unión geotextil, clavos de anclaje en U, arena de sílice de lastrado, cepillo de mantenimiento, perfil de remate y malla de ocultación.
Un green no tiene por qué parecer una pieza pegada. Rodearlo con hierba artificial de fibra alta genera un contraste natural entre la calle y el green que además resulta útil. Porque marca visualmente el límite de la superficie de práctica. Un fondo de seto artificial ayuda a recoger las bolas y a cerrar la composición.
Cuanto más corta, mejor rueda la bola. El putting green artificial Económica, de 10 a 15 mm, es la de menor altura de nuestro catálogo y la adecuada para este uso. Las fibras altas de 20 mm en adelante frenan y desvían la bola, por lo que no sirven como superficie de putt aunque sean mucho más cómodas para pisar.
Sí. No requiere sustrato ni riego y se instala apoyado sobre el pavimento existente. Lo importante es que la superficie esté nivelada, ya que cualquier irregularidad afecta directamente a la rodadura. También se respeten los sumideros para que el agua siga evacuando con normalidad.
No es necesaria una gran superficie: con unos pocos metros de recorrido y varias posiciones de hoyo se practica el putt corto y medio, que es donde más se mejora. Lo determinante no es el tamaño, sino que la base esté bien nivelada y que la fibra vaya toda en la misma dirección.
Muy poco, pero conviene ser constante en dos cosas: cepillar periódicamente para que la fibra no se apelmace en las líneas más repetidas. Además, retirar hojas y restos que alteren la rodadura. No necesita siega, riego ni tratamientos de ningún tipo.