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Esta esparraguera artificial colgante tiene caída fina y plumosa, en verde medio.
Para qué sirve una esparraguera artificial colgante
Todo elemento decorativo tiene un borde inferior, y ese borde casi siempre es una línea recta y dura: el canto de una jardinera, el final de un muro de paneles, el borde de una estantería. La esparraguera existe para romper esa línea. Además, al ser plumosa y muy ligera no tapa lo que hay detrás, solo desdibuja el corte. Eso basta para que el conjunto deje de parecer montado por piezas.
Es la caída más discreta
Frente a una hoja marcada o un racimo de flor, la esparraguera casi no tiene forma reconocible. Eso es una ventaja donde el protagonismo lo tiene otra cosa.
Los tres sitios donde siempre funciona
- Borde de una jardinera alta de exterior.
- Remate inferior de un muro de jardín vertical artificial, donde el panel no llega al suelo.
- Estantería y balda alta de local, vista desde abajo.
Longitud de caída
Colócala de forma que la caída llegue a un tercio de la altura del elemento que remata. Más larga, se convierte en la protagonista.
Otras caídas
Con más volumen, el helecho artificial colgante; con forma reconocible, la planta rosario artificial colgante. Categoría: decoración vegetal artificial.
Cuánta esparraguera artificial colgante por metro de borde
Para rematar el canto de una jardinera de 80 cm bastan dos o tres piezas, repartidas y no seguidas: la gracia está en que la caída sea irregular, como en una planta real que no cuelga igual por todos lados. Además, en una balda larga, una cada 40 cm.
Cómo se sujeta
Dentro de una jardinera basta con clavar el tallo en la espuma o el sustrato. Y además sobre una estantería o el borde de un mueble, donde no hay dónde clavar, se fija con brida o con cinta de doble cara al canto trasero, de modo que el punto de anclaje queda oculto por la propia caída.
El error de colgarla centrada
Puesta justo en el centro del frente parece un adorno pegado. Descentrada hacia un lado, y con otra pieza más corta al otro, el conjunto lee como vegetación.
Mantenimiento
Casi ninguno. Además, la hoja es tan fina que apenas retiene polvo; un soplo de aire o una sacudida cada varios meses basta.




