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Esta planta rosario artificial colgante tiene hoja redonda pequeña en cascada, en verde claro.
La planta rosario artificial colgante se reconoce al instante
El senecio rowleyanus, el rosario, tiene una silueta que no se parece a nada: una hilera de bolitas verdes colgando de un hilo. Esa singularidad juega a favor en la versión artificial. Además, como el ojo la identifica de inmediato, no se para a evaluar si es real o no, cosa que sí hace con un follaje genérico. Por otra parte, en estanterías y mostradores, donde el cliente está a medio metro, es la caída que mejor aguanta el escrutinio.
El verde claro pide fondo oscuro
Sobre pared blanca se pierde. Por otra parte, sobre madera oscura, sobre metal negro o delante de un muro de panel de hiedra artificial 100×100, cada bolita se recorta y la cascada se lee entera.
Hilos separados, no manojo
El efecto está en la separación entre hilos. Amontonados forman una masa verde y se pierde la gracia. Sepáralos con los dedos al colgarla.
Interior, sobre todo
Es la pieza más «de casa» del catálogo. Además, en exterior expuesto pierde el sentido: nadie la ve de cerca.
Alternativas a la planta rosario artificial colgante
Más discreta, la esparraguera artificial colgante; con flor, la glicinia artificial colgante. Categoría: decoración vegetal artificial.
Cómo colgarla para que se vea la cascada
El efecto está en la separación entre hilos. Además, al sacarla del embalaje vienen apelmazados y hay que abrirlos con los dedos uno a uno hasta que cada hilo cuelgue solo. En la práctica, cuesta dos minutos y es la diferencia entre una cascada y una masa verde informe.
Después, distribúyelos a distintas longitudes en vez de dejarlos todos iguales. En la práctica, en la planta real ninguna hebra mide lo mismo que la de al lado.
Altura de colocación
Su sitio está por encima de la línea de la vista: estantería alta, balda sobre el mostrador o macetero colgante. De hecho, es una planta que se mira desde abajo, y colgada a media altura pierde casi todo.
Cuántas hacen falta
Una sola pieza bien abierta ya llena una balda. Dos, a alturas distintas, son suficientes para un mostrador entero.
Fuera del alcance de la mano
Las bolitas son la parte más delicada del catálogo y se desprenden si se tira del hilo. Además, en un local de paso, colgarla donde nadie la roce al pasar.




